En este diálogo con el Profesor y Psicólogo Social, Héctor Eduardo Robledo Mejía, abordamos la problemática de gentrificación en la Zona Metropolitana de Guadalajara desde el enfoque humanista del despojo a los vulnerables y la idealización del desarrollo urbano como “la gran mentira de las estrategias inmobiliarias”, para comprender que “vivir en Guadalajara es vivir en constante resistencia”.

 ¿Qué es lo que más te preocupa de hacia dónde va Guadalajara?

Héctor Robledo: Son muchas preocupaciones, pero muchas. Porque hay preocupaciones que tienen que ver con la escalada global de los genocidios y son cosas que no son ajenas, aunque parezca algo que nos queda muy lejos, estamos viendo cómo en Jalisco pareciera ser incluso más grave, no hacen falta enfrentamientos (armados) directos para que la gente sea sustraída de sus comunidades y sus familias todos los días. Eso es lo más preocupante de este momento, así como las políticas de exterminio de la gentrificación.

Héctor Eduardo Robledo Mejia, Psicólogo social de formación, es fundador e integrante de Caracol Urbano, iniciativa de investigación que, desde 2011, rastrea los problemas de movilidad, vivienda digna, calidad de vida y luchas sociales de Guadalajara. Poco después del nacimiento de Caracol Urano, Héctor y Libra Cano (cofundadora de Caracol Urbano) identificaron la problemática que sigue azotando al centro de Guadalajara, la desinversión en sus suelos y la segregación de los cuerpos[RGCA1] [DM2] .

Héctor Robledo: Ahí vimos que estábamos en esa fase de la gentrificación que tiene que ver con un discurso mediático de estigma, de decir que “la zona está abandonada”, que “el centro es peligroso” y que “vamos a revitalizar”, eso también forma parte de la depreciación del suelo.

La Guadalajara gentrificada que narra Héctor se ha convertido en el núcleo y foco de contagio para las promesas de renovación urbana, logrando a la vez, encubrir las tendencias de violencia en el panorama de vivienda de la Zona Metropolitana de Guadalajara y las periferias. Para que dichos ideales y promesas se expandan hay que hablar seductoramente a las masas, adiestrarlas al cambio y despojo, y arremeter contra la solidaridad.

Héctor Robledo: La idealización del desarrollo urbano es legitimar el despojo, esto nunca contempla a las comunidades que se destruyen para subir la plusvalía y los alquileres. En todas partes de la ciudad vemos estas formas de deshumanización y violencia hacia los más vulnerables. Entre más atención préstamos a estas dinámicas, más entendemos que para que el ideal de ciudad moderna funcione se aplastará la vida natural, la vida humana y perdemos toda posibilidad de vivir de manera digna a costo de una “ciudad bonita y agradable”.

La promesa de la ciudad renovada, creativa y segura se ha vendido a los tapatíos desde décadas atrás, Guadalajara ha sido atravesada por proyectos como el nuevo Mercado Corona en 2015, las Villas Panamericanas en 2011 y el proyecto de Ciudad Creativa Digital en desarrollo desde 2012.

¿Cómo se relaciona entonces la idealización con la gentrificación en Guadalajara?

Héctor Robledo: Con proyectos como el de las Villas Panamericanas o los despojos en Mexicaltzingo, ahí lo que sucedió fue, pues, una gran mentira. Es un plan de repoblamiento que, bajo la excusa de la clase creativa, la mejora de espacios públicos y desarrollos verticales, sacan a los locales de sus comunidades y destruyen suelos. Claro, también se acompaña de la venta de una idea falsa sobre cómo debemos vivir, para quitarle a las personas sus posibilidades de vida de ser tratados como humano.

“El ayuntamiento y los influencers inmobiliarios empiezan a hablar de la vivienda pequeña como si fuera un deseo de la gente y no una política inmobiliaria para rentabilizar más el terreno”

Mientras frota sus manos en ademán de frustración, Héctor enumera una cantidad interminable de proyectos promesa que siguen las tendencias de acumulación por despojo, “para que unos tengan mucho, pues hay que despojar a otros, o sea, básicamente, no hay nadie muy rico si no es quitándole a los demás”. Tal como lo hizo Alfaro con una de sus primeras iniciativas como Alcalde de Guadalajara en octubre de 2019, con “una redada contra el comercio ambulante del centro de la ciudad”. O bien, el reciente impulso a las ciclovías, “claro que eso está muy bien y se necesita, pero eso no es lo más importante, ni es lo único, antes está el transporte colectivo que mueve la mayor parte de la gente en esta en esta ciudad”.

 La tendencia a beneficiar una “clase creativa” y privilegiada sobre las demás se remonta más allá de una Guadalajara gentrificada, esta estrategia de desplazamiento global fue propuesta por primera vez por el autor Richard Florida.

Héctor Robledo: En el capitalismo contemporáneo, podemos ver mucha gente dedicada a generar contenidos, pero muchísima, lo que decía este cuate Florida es que esta gente que genera contenidos es la que nos va a guiar en cómo se va a mover la inversión. Porque es gente que, en sus formas de consumo, le va a dar vistosidad a los barrios y a las ciudades. Y de ahí nace esta idea de clase creativa, que es de gente que se dedica a generar contenidos culturales. Pero, cuando lo llama clase creativa, él lo está viendo también aquellos que consumen de ciertas maneras los productos culturales.

El problema de la gentrificación y la idealización de una ciudad creativa se filtra en la grietas de cada casa del centro de Guadalajara y en la falsa publicidad que acompaña a los más de 300 proyectos verticales en  la Zona Metropolitana de Guadalajara. Los cuerpos que son categorizados como “no aptos para un espacio en desarrollo” se someten a las especulaciones implantadas por el gobierno, resultando normalmente en un blanqueamiento de las comunidades y el uso de dinámicas de dominio que despojan a los locales de sus hogares.

La apuesta de Colectivo Caracol y su subdivisión, Cuerpos Parlantes (espacio feminista y de investigación urbana) , es lo que Héctor reconoce cómo generar conexiones y comunidad.

Héctor Robledo: La ciudad es una máquina deshumanizante, vivir en Guadalajara es vivir en constante resistencia, por ello, es tan importante algo tan simple como ubicarse entre vecinos, reconocer un problema en común y aprovechar los momentos para hablar, para generar fuerza barrial, que es lo que al final crea la resistencia. Todo esto abona a que yo me encuentre con esos otros con los que comparto un territorio, porque es un espacio que tiene significado para las personas que lo habitamos. El trabajo en contra a las tendencias gentrificadoras empieza en reconocernos el uno al otro como humanos, valorar el esfuerzo y trabajo del otro y vincularnos para defender los espacios públicos.

Un comentario en «“Es absurdo llamar ciudad creativa al mismo lugar donde desaparecen personas a diario”»

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